23 de diciembre de 2011

El Ático de Malasaña. #4


Los domingos siempre fueron días efímeros y extraños. Días de decisiones importantes y soledades ansiosas por un abrazo. Los lunes, en cambio, eran días de resentimiento ante la imponente rutina que cerraba a cal y canto puertas y ventanas para que nadie pudiera escapar de ella.

Un domingo cualquiera, estaba sentado en el último asiento, el de la ventanilla, de un autobús. Garabateaba sus sueños en una agenda que le regaló su abuelo en 1990, cuando aún era un crío. Normalmente, las agendas, pasado el año en el que están impresas, se guardan o se tiran, pero no se siguen usando como hacia él. Aunque nunca nadie pudo afirmar que fuese una persona normal.

En esos garabatos describía a la magnífica Holly Golightly, con sus aires de diva y su mente de pequeña soñadora. Se parecía tanto a ella... a la chica que, si quería, podía dibujar nubes en el asfalto y llenar de parquímetros el cielo. También, a veces, retrataba con metáforas al triste Fred. Era irónico que su vida en ese momento se pareciese tanto a la de los personajes de su película favorita.

Subía a esos autobuses sin ningún rumbo fijo, solo para escribir o dibujar y dejar que su mente saliese de los pensamientos habituales de amor, desamor y ruina; y dejaba que Moon River se apoderase de su vida.


5 comentarios:

  1. muy de acuerdo con esa sensacion de los domingos y los lunes. que buena eleccion musical, siempre me encanto audrey hepburn cantandola

    un beso!:)

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  2. acabo de ver tu blog y la verdad es que me ha gustado mucho el diseño, la musica que escuchas y la certeza de tus palabras ya lo finitó, te sigo de cabeza chica! pasate por el mio si quieres, un besou

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  3. Me he encontrado tu blog y quiero decirte que me encanta!
    Y sobretodoe esta entrada, me he setido identificada con lo que se siente los domingos y lunes y el resto me ha gustado mucho porque mi pelicula favorita es Desayuno con diamantes.
    Te sigo ya!
    Un abrazo y Feliz Navidad!

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  4. Holly Golightly y Fred (y su gato sin nombre), siempre recuerdan un poco a la melancolía.

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